Qué es un MASC: todo lo que necesitas saber antes de ir a juicio

Si alguien te ha dicho que tienes que pasar por un MASC antes de presentar una demanda y no sabes qué es exactamente, estás en el lugar adecuado. Un MASC es un Medio Adecuado de Solución de Controversias: un mecanismo para intentar resolver tu conflicto fuera del juzgado, antes de que el juez siquiera vea tu caso. Desde el 3 de abril de 2025, acreditar ese intento es obligatorio en la mayoría de los procedimientos civiles en España. Si no lo haces, el juez no admite tu demanda.

Lo sabemos: si estás leyendo esto, probablemente estás en medio de un divorcio, una discusión sobre la custodia de tus hijos o un conflicto que ya no puedes resolver por tu cuenta. Y de repente te aparece esta sigla que nadie te ha explicado bien. Vamos a cambiarlo.

Abogada de familia explicando a un cliente qué es un MASC y cómo acreditarlo antes de presentar una demanda

¿Qué son los MASC?

Cuando hablamos de medios adecuados de solución de controversias, nos referimos a una serie de mecanismos encaminados a la resolución de conflictos fuera del ámbito estrictamente judicial, mediante la intervención de profesionales imparciales y ajenos al problema, que ayudarán a las partes a alcanzar acuerdos satisfactorios sin necesidad de acudir al auxilio judicial.

Particularmente, los MASC incluyen herramientas como pueden ser la mediación, la conciliación, el arbitraje o la negociación. Cada uno de estos sistemas tiene unas características específicas y unos ámbitos de aplicación muy diversos en función de las necesidades que muestre el conflicto, y se encaminan todos ellos a facilitar una solución que sea rápida y eficaz.

Esta opción se muestra especialmente relevante en los procedimientos de familia, donde las relaciones familiares se prolongan durante el tiempo, y donde se vuelve esencial preservar el bienestar emocional de todos los miembros de la familia, sobre todo el de los hijos.

Los MASC no son un trámite burocrático más. Son una oportunidad real de cerrar el conflicto antes de que escale a un juicio que puede durar meses o años, con el coste económico y emocional que eso implica. En la práctica, muchos casos de familia que llegan a nuestro despacho podrían haberse resuelto antes, con menos daño para todos, si las partes hubieran tenido la información y el acompañamiento adecuados desde el principio.

MASC: significado y origen legal

El término MASC viene directamente de la Ley Orgánica 1/2025, de 2 de enero, de medidas en materia de eficiencia del servicio público de justicia. Esta ley los define como los medios adecuados para la solución de controversias en el ámbito civil y mercantil, distintos del proceso judicial. No es una idea nueva en Europa, donde la mediación y la conciliación llevan décadas funcionando como vías habituales de resolución de conflictos. Lo que sí es nuevo en España es que ahora son obligatorios como paso previo antes de poder presentar una demanda.

El objetivo declarado de la ley es agilizar la justicia reduciendo el número de litigios que llegan a los juzgados. Pero para ti, lo más importante es entender qué significa esto en la práctica: antes de que un juez vea tu caso, tienes que demostrar que al menos lo intentaste.

¿En qué afecta la aparición de los MASC en los procedimientos de derecho de familia?

La nueva regulación de los MASC es una de las modificaciones que más relevancia han mostrado de la reforma, puesto que viene a imponer con carácter obligatorio el intento de alcanzar un acuerdo previo entre las partes antes de la presentación de la correspondiente demanda.

Precisamente, la Ley Orgánica configura la necesidad de recurrir a un medio de solución de conflictos extrajudicial como un requisito de procedibilidad para proceder a la admisión de la demanda.

Esta modificación supone un gran reto para los profesionales del derecho y las familias a la hora de iniciar un procedimiento, puesto nos veremos en la obligación de intentar una mediación previa en lo que respecta a las disputas sobre la custodia de los menores, sobre el régimen de visitas, las pensiones de alimentos o cualquier otro aspecto que afecte al bienestar de los hijos o de las personas que se encuentren en situación de vulnerabilidad.

De hecho, con el fin de facilitar el entendimiento de estas medidas de eficiencia, los jueces titulares de los Juzgados de Primera Instancia de Madrid especializados en asuntos de familia, han elaborado unos criterios orientativos sobre el requisito de procedibilidad establecido en la Ley Orgánica 1/2025, donde nos facilitan saber en qué casos será de aplicación el requisito de procedibilidad y si existe posibilidad de subsanación con posterioridad a la interposición de la demanda sobre este requisito, y otras cuestiones a las que será necesario atender una vez que se inicien las conversaciones entre abogados y clientes para llevar a cabo la mejor estrategia posible en aras a favorecer los intereses en juego.

En resumen, la Ley Orgánica 1/2025 entró en vigor el 3 de abril de 2025, con el fin de promover una justicia más ágil centrada, sobre todo, en la resolución pacífica de los conflictos (o al menos esa es la razón de ser de esta nueva norma). Debemos estar preparados para los cambios que se avecinan, puesto que únicamente con el paso del tiempo y la aplicación de esta nueva normativa podremos conocer cuáles serán las consecuencias reales de su implantación.

Si quieres entender con detalle cómo afectan los MASC a tu situación concreta, puedes leer nuestra guía sobre cómo afectan los MASC a los procesos de familia, donde lo explicamos desde el punto de vista de quien está viviendo un divorcio o una disputa de custodia en Madrid.

¿Por qué son ahora obligatorios los MASC en España?

Desde el 3 de abril de 2025, acreditar que has intentado un MASC es un requisito de procedibilidad. Esto significa, en términos sencillos, que si presentas una demanda sin haber intentado antes alguno de estos medios de solución de controversias, el juzgado no la admitirá a trámite.

No basta con decir que lo intentaste. Tienes que poder demostrarlo con documentación. Si no puedes acreditarlo, la demanda queda bloqueada desde el inicio, y eso retrasa todo el proceso.

La norma afecta a la gran mayoría de asuntos en el ámbito civil y mercantil: divorcios contenciosos, separaciones, disputas sobre custodia, reclamaciones de pensión de alimentos, modificación de medidas ya acordadas y muchos otros conflictos familiares. Es decir, si tu situación encaja en alguno de estos supuestos, el MASC no es opcional.

El razonamiento detrás de la ley es claro: los juzgados están saturados, y muchos de los conflictos que llegan a juicio podrían haberse resuelto antes con un poco de ayuda externa. La obligatoriedad del MASC es una palanca para forzar ese intento, aunque luego fracase.

Esquema con los tipos de MASC en España

Tipos de MASC: cuáles son y en qué se diferencian

La ley no impone un único camino. Dentro de los medios adecuados de solución de controversias hay varias opciones, y elegir bien entre ellas puede marcar la diferencia en cómo se desarrolla tu caso.

Mediación

La mediación es el MASC más habitual en conflictos de familia. Consiste en que un tercero neutral e imparcial, el mediador, facilita el diálogo entre las partes para ayudarles a llegar a un acuerdo. El mediador no decide: su papel es guiar la conversación, ordenar los temas y ayudar a cada parte a entender la posición de la otra.

En un proceso de divorcio, por ejemplo, la mediación puede servir para negociar el régimen de custodia de los hijos, la pensión de alimentos, el uso de la vivienda familiar o la distribución de bienes. El acuerdo al que se llega, si se llega, es voluntario para ambas partes y puede después elevarse a escritura pública o ser homologado judicialmente para dotarlo de fuerza ejecutiva.

La mediación es especialmente útil cuando hay hijos de por medio, porque obliga a centrarse en sus necesidades y en el futuro de la relación parental, no solo en el conflicto del momento. En nuestro despacho hemos acompañado a muchas familias por este camino, y la diferencia de desgaste emocional respecto a un juicio contencioso es considerable.

Conciliación privada y otras vías

Además de la mediación, la ley reconoce otros medios adecuados que conviene conocer:

La conciliación privada se parece a la mediación, pero con una diferencia relevante: el conciliador puede proponer soluciones concretas a las partes, no solo facilitar el diálogo. Las partes siguen siendo libres de aceptar o rechazar esa propuesta.

La oferta vinculante confidencial es un mecanismo menos conocido pero muy práctico en algunos conflictos. Una de las partes formula una oferta de resolución. Si la otra la acepta, el acuerdo queda cerrado. Si no, la oferta no puede usarse luego en el juicio, de ahí el carácter confidencial.

La opinión de persona experta independiente consiste en que un profesional con conocimientos técnicos en la materia analiza el conflicto y emite su valoración. No es vinculante salvo que las partes acuerden que lo sea, pero puede ser muy útil para desbloquear posiciones cuando hay desacuerdo sobre hechos concretos.

El derecho colaborativo es quizás el más novedoso. En este modelo, cada parte tiene su propio abogado, pero todos se comprometen por escrito a resolver el conflicto sin ir a juicio. Si el proceso fracasa, los abogados colaborativos no pueden seguir representando a sus clientes en el litigio posterior. Ese compromiso crea un incentivo real para alcanzar acuerdos.

¿Cuándo no es obligatorio acudir a un MASC? Excepciones

La ley es clara en que hay situaciones en las que el requisito de procedibilidad no aplica. No tienes que pasar por un MASC en los siguientes casos:

  • Cuando existe una situación de violencia de género o violencia doméstica, ya sea declarada judicialmente o con indicios suficientes.
  • Cuando se trata de procedimientos en los que hay menores en situación de riesgo que requieren una respuesta inmediata.
  • Cuando la naturaleza del asunto exige medidas urgentes que no permiten esperar al desarrollo de un proceso previo.
  • En determinados procedimientos especiales en los que la ley excluye expresamente este requisito.
  • Cuando la demanda se refiere a materias en las que no cabe la disponibilidad de las partes, como el estado civil o determinadas cuestiones de orden público.

Esto es importante porque, en la práctica, muchos de los casos que llegan a nuestro despacho implican alguna de estas circunstancias. Si hay violencia de género de por medio, no hay obligación de intentar ningún MASC: presentas la demanda directamente y el juzgado la admite.

Si tienes dudas sobre si tu situación encaja en alguna de estas excepciones, lo más seguro es consultarlo con un abogado antes de dar ningún paso. Un error en este punto puede costarte tiempo y complicar innecesariamente tu caso.

MASC en divorcios y separaciones: qué cambia para ti

Si estás pensando en divorciarte o ya lo has iniciado, el MASC te afecta directamente. Tanto en los divorcios contenciosos como en los procedimientos de modificación de medidas ya acordadas, acreditar el intento de MASC es ahora un paso previo obligatorio antes de presentar la demanda.

¿Qué significa esto en la práctica? Que antes de que tu abogado pueda interponer la demanda de divorcio contencioso, tienes que haber intentado al menos un medio adecuado de solución de controversias con tu excónyuge o pareja. Si el intento funciona y llegáis a un acuerdo, perfecto: podéis formalizarlo como un divorcio de mutuo acuerdo, que es mucho más rápido y barato. Si no funciona, se documenta el intento y ya podéis ir al juzgado.

Si el MASC funciona

  • Acuerdo sobre custodia, pensión y vivienda
  • Divorcio de mutuo acuerdo más rápido
  • Menor coste económico
  • Menor desgaste emocional para todos
  • Los hijos no viven el conflicto del juicio

Si el MASC no funciona

  • Se documenta el intento fallido
  • Se presenta la demanda contenciosa
  • El proceso judicial sigue su curso
  • La negativa de la otra parte no te bloquea
  • El juez decide sobre los puntos sin acuerdo

En los procedimientos de medidas paterno-filiales este cambio tiene especial relevancia. Cuando hay hijos comunes, los puntos que se negocian en un MASC son exactamente los que más les afectan: con quién van a vivir, cómo van a ser las visitas con el otro progenitor, cuánto dinero se destina a su manutención. Tener la oportunidad de acordar eso sin que lo decida un juez es, en muchos casos, un regalo para toda la familia.

Dos personas sentadas frente a un mediador en una sesión de MASC antes de un divorcio

Cómo acreditar que has intentado un MASC y qué pasa si la otra parte se niega

Una de las preguntas que más nos hacen en el despacho es esta: ¿qué pasa si la otra parte no quiere participar en el MASC?

La respuesta es clara: si la otra parte rechaza participar o simplemente no responde, tú has cumplido con tu obligación. La ley no exige que el intento tenga éxito, sino que se acredite que se realizó. La negativa de la otra parte no te impide presentar la demanda.

Para acreditar el intento, necesitas documentación que demuestre que propusiste el MASC y que la otra parte no quiso o no respondió. Esto puede ser:

  • Una carta o comunicación fehaciente (burofax, correo con acuse de recibo) invitando a la otra parte a participar en una mediación o conciliación.
  • El acta del mediador o conciliador que certifica que se convocó la sesión y que una de las partes no compareció.
  • El acta de cierre de la mediación, si se inició pero no llegó a buen término.
  • En el caso de la oferta vinculante confidencial, la documentación de la oferta realizada y su rechazo.

Los plazos son relevantes. El proceso de MASC no puede dilatarse indefinidamente, y la ley establece marcos temporales que hay que respetar. En función del tipo de MASC elegido y de cómo responda la otra parte, el proceso previo puede resolverse en pocas semanas.

Lo que sí te recomendamos es que todo este proceso lo gestiones con el acompañamiento de tu abogado. No porque sea técnicamente complicado, sino porque las decisiones que se toman en esta fase (qué proponer, cómo redactar la oferta, qué conceder y qué no) pueden condicionar mucho lo que venga después.

Preguntas frecuentes sobre los MASC

¿Tiene coste un MASC?

Sí, en general los MASC tienen un coste, aunque depende del tipo que elijas y de quién lo preste.

En el caso de la mediación privada, los honorarios del mediador suelen fijarse por sesión o por el total del proceso. Una mediación familiar completa puede oscilar entre 300 y 1.500 euros aproximadamente, en función de la complejidad del caso y del número de sesiones necesarias. Ese coste se reparte habitualmente entre las dos partes.

Si tienes reconocido el derecho a la justicia gratuita, puedes acceder a servicios de mediación intrajudicial o a los que ofrecen determinados organismos públicos sin coste o con coste reducido. Consulta con tu abogado si puedes acogerte a esta opción.

La conciliación privada y la opinión de persona experta independiente también tienen un coste que varía según el profesional. El derecho colaborativo incluye los honorarios de los abogados colaborativos de cada parte, que trabajan de forma conjunta en las sesiones.

En todo caso, el coste de un MASC es, en prácticamente todos los supuestos, muy inferior al de un procedimiento judicial completo.

El acuerdo al que llegan las partes en un MASC tiene valor contractual desde el momento en que se firma. Pero para que tenga fuerza ejecutiva (es decir, para que puedas exigir su cumplimiento si la otra parte no lo respeta sin necesidad de volver a litigar), necesitas darle un paso más.

Las opciones más habituales son:

  • Elevarlo a escritura pública ante notario, lo que le otorga fuerza ejecutiva directa.
  • Solicitar la homologación judicial, presentando el acuerdo ante el juzgado para que el juez lo valide. En procedimientos de familia, esto es especialmente recomendable cuando hay hijos de por medio, porque el juez comprobará que el acuerdo no perjudica sus intereses.

Una vez homologado o elevado a escritura pública, el acuerdo es ejecutable como una sentencia judicial.

Es una preocupación legítima. La respuesta honesta es que depende.

Si la otra parte colabora y el proceso de MASC es ágil, puede resolverse en dos o tres semanas, a veces menos. En esos casos, el impacto en los plazos totales del divorcio es mínimo, y si además se alcanza un acuerdo, el procedimiento posterior es muchísimo más rápido que un contencioso.

Si la otra parte no quiere participar, se documenta su negativa en un plazo razonablemente breve y ya puedes presentar la demanda. El bloqueo no es indefinido.

El único escenario en el que el MASC puede alargar el proceso de forma notable es cuando se inicia una mediación larga y compleja que no llega a buen término. Pero incluso en ese caso, lo que se invierte en el MASC suele recuperarse después, porque las partes llegan al juicio con posiciones más definidas y a veces con acuerdos parciales que simplifican el proceso.

Si tu caso es urgente (por ejemplo, hay una situación de riesgo para los hijos o necesitas medidas cautelares), existe la posibilidad de solicitar directamente esas medidas urgentes sin necesidad de pasar antes por el MASC. Tu abogado puede valorar si esa es la vía adecuada en tu caso.

Que puedes ir al juzgado. El fracaso del MASC no cierra ninguna puerta: simplemente abre la vía judicial, que es exactamente donde habrías acabado sin él. La diferencia es que ahora llegas habiendo intentado el acuerdo, con la documentación que lo acredita, y en ocasiones con una mejor comprensión de cuáles son los puntos reales de conflicto.

La ley establece que el requisito de MASC también aplica a determinadas reclamaciones que antes se tramitaban directamente por el procedimiento monitorio en el ámbito civil. Sin embargo, hay matices importantes dependiendo de la cuantía y del tipo de reclamación. Si tienes dudas sobre si tu reclamación específica está sujeta al MASC, consúltalo con un abogado antes de actuar.

En Gil Lozano Abogados contamos con un equipo experto en derecho de familia que se encuentra plenamente al día de las novedades legislativas, y que cuenta con una formación integral acerca de las necesidades que muestran las familias en situación de conflicto. Si tienes cualquier duda, contacta con nosotros, encontraremos el medio más adecuado para la solución de tus controversias. Recuerda que estamos aquí para ayudarte.

Si estás pensando en iniciar un divorcio o ya te han informado de que tienes que pasar por un MASC y no sabes por dónde empezar, nuestros abogados de divorcio en Madrid pueden orientarte desde el primer momento. Escríbenos o llámanos y te explicamos sin compromiso qué pasos debes dar en tu situación concreta.

Yolanda Gil Lozano

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